Abonos para judía

La judía es una especie perteneciente a la familia de las Fabaceae, cuyo nombre científico es Phaseolus vulgaris. Es una planta de origen americano y de vegetación rápida. 

En aspecto, sus raíces son poco profundas, con una raíz principal y una gran cantidad de raíces secundarias muy ramificadas. Su hoja es de tamaño variable y las flores, se agrupan de 4 a 8 y generalmente son de color blanco. El fruto es una legumbre de forma variable con cáscara fibrosa, que alberga en su interior de 4 a 6 semillas. Pueden ser de color verde, amarillo o rojo.

Existen diferentes variedades, siendo las más conocidas la Sabinal, la Garrafales y la Boby.

Clima y suelo

Por lo general, el cultivo de la judía requiere de un clima húmedo y suave, preferentemente cálido. Su horquilla de temperatura ideal oscila entre los 15ºC y los 30ºC, perjudicando a la formación del fruto los climas demasiado fríos y cálidos. La planta de la judía no resiste a temperaturas bajo cero. Además, no soporta los cambios bruscos de humedad.

En cuanto al suelo, la judía prefiere los terrenos ligeros, de textura silícea, con un drenaje óptimo y rico en materia orgánica. Se deben evitar los suelos arcillosos y con alta salinidad ya que, como hemos comentado anteriormente, la planta no resiste los encharcamientos, quedando con un color pajizo y limitando el crecimiento. Lo mismo ocurre en estas plantas con los suelos calizos, así como un embastecimiento de los frutos.

Abonado de la judía

Para el abonado de la judía, existen diferentes fórmulas que funcionan en el mismo tipo de suelo, variedad y condiciones externas. Sin embargo, lo más conveniente es realizar un análisis previo del suelo (o del agua en los cultivos hidropónicos) para conocer qué nutrientes se aportan por esta vía y cuáles aportar mediante la fertilización de la judía.

A partir de la germinación de la planta y hasta la floración, el abonado de la judía debe ser bajo en nitrógeno, para favorecer la floración y evitar un crecimiento excesivo de las hojas. Desde el inicio de la floración hasta la recolección, cualquier carencia de fertilizante y de riego es negativo para la producción.

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